puedo inventarte historias llevarte a lugares submarinos
me gustaría poder construir caminos romanos para
que puedas caminar suspirando hasta donde quieras irte para ser extranjero o
si quisieras llevarme contigo me iría en tu maleta en forma de estampilla
tengo máquinas del tiempo
te las puedo regalar, si quieres
me cuesta y haré todo
cuanto esté a mi alcance
podría ser como Borges y darte calles estrechas
crepúsculos temerarios
la luna andrajosa de los suburbios.
Podría romper con
Gunn y dejar de posar para tí y estar siempre como recién levantada
quitándome
el peso de la noche de los párpados que siempre están cansados
con
ganas de ser guillotinas que te miran curiosas
podría dejar de ser imaginaria
y de ser tú en mí y ser solamente yo misma
dejarte querer ese pedazo de mí que se conserva intacto desde que leí por
primera vez
ese espacio inamovible y estoico que espera ansioso un habitante.
Podría
asegurarte que mi soledad es la más absoluta cuando dejas mi casa
que no hay
otra proximidad más concreta que la de perderlo todo
entonces qué: lanzarnos,
como locos, al vacío
o quedarnos en esta inercia maldita hasta el final de los
tiempos.
Tú dime. Yo sigo donde siempre, es cosa de llamarme.
Tú dime. Yo sigo donde siempre, es cosa de llamarme.
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