y espejismos
la brújula rota
más que la costilla
y las intenciones
quebradas
novelas de invierno le nublan la razón
el pequeño burgués que vive en su pecho
se siente en su cárcel
ve al ruiseñor desangrarse
mira la traición desde la ventana
algún ser humano malvado
puso luces sobre las grúas
incluso de noche
hay que soportar mirarlas
y que su espesura te embriague
fue una suerte de guerra
que se libra en solitario
soldado del rigor
arriba y abajo los golpes
en su génesis frenética
Entro a ciegas en la casa morada:
aventura de violetas
ni pequeñas ni frágiles
manchadas de todo
La promesa del territorio abierto
cruzando el arbitrio del alambre de púa
rasgando piel y vestidura
Las manos ya no tienen mansedumbre
con tanta exigencia los cometas se volaron
chocaron con su cola
Busco el límite en la casa púrpura:
en mi tierra que nombraron fértil
se olvidaron las plantas de nacer
En el camino de descenso
no hay frontera
hacia abajo
densa negra
la estancia del frío
a pleno sol
se enreda en mi muslo el calor
una distinta se acerca hacia mí
No hay límite
y el cordón en el suelo
me tira de vuelta a la casa roja
tus guías
de la matriz a la tumba te dijeron:
nunca tuvimos casa
ni nos quedamos quietas
nuestro color
es nómada.
Me siento entre los fuegos
en el centro de Santiago
ya no hay miedo
ni ruido seco
hay un zumbido
un poste eléctrico rugiendo
cae derrotado un dragón azul
las noches chisporrotean
como cables pelados
y hay balazos
en las calles de Recoleta
barriada obrera del siglo XX
ella fuma en la esquina
con la chaqueta gastada
mirando pasar los drones
nadie se acuesta
si la ciudad tiembla
y hay dolor
hay partículas del dolor
la garganta se contrae
la respiración se agota
acá todo es tan siglo XXI
el tiempo se ha congelado
el temor se ha vuelto hueco
y el humo pegado a la piel
aquí se queman
las escaleras de emergencia
tomo nota de los nombres
en una libreta chica
nadie duerme
en el país del nunca +
registro estar viva en la fractura
nunca + repite turno
se queda hasta tarde
no marca salida
nunca + cruza calles
anda en micro
se saca las zapatillas
nadie autoriza el paso
hay que seguir
hay que hurgar en el silencio
hundirse en el barro
husmear la profundidad
y cerrar por fuera esta tierra de nadie.
Entre el vapor y masas de agua
tromba marina en el pelo
se agarraba como colgando
Escribir no tiene sentido
ya no hay arriba ni abajo
solo un montón de barbarie
Rebotaba
su precario mínimo
tan frágil
Tenía en el ojo el relámpago
ese que tienen los que
se han armado a martillazos
Le cuelgan los ojos de la cuenca
ceguera temporal
solo hay rojo visible
La fuga no es lo mismo
que la milonga de ayer
hablo desde fuera
soy otra
Quiero diez veces el choque
más grande más fuerte
como refugiada de la guerra
en su población lo vi llorar
la ciudad tiene rincones
donde crecen girasoles
las noticias en el radiotransmisor
son inventarios del horror
del dolor y el ruido
a los muertos les salían chincolitos del pecho
las turbas juveniles conocieron las trampas
y vieron que en las heridas estaba el sol
aprenden a decir mañana
en la montaña sangrante
en la costa furiosa
en el bosque ajeno
en la vena abierta de la tierra
con la boca herida
nombramos la vida en voz baja
para que no escuche la muerte
entre escombros y semillas
la tierra siempre responde.
Ansiedad
Espera
el cristal quebrado
la boca del lobo
la espina clavada
ojalá en la costilla
pañuelos con sangre que curan y cuidan
Ansiosa espera
la noche del aguacero
la noche del primero
la noche del frío terrible
la apertura de las flores
su fragante transparencia
el viento matutino
por las tardes
carreteras iluminadas
no hay noche nunca más
despierta
siempre lejos cerca
en la órbita del sol
qué más se espera
Tan poco importaba
la última trinchera
de este sitio de guerra
que llamamos hogar
Calzo bototos todos los días
sabiéndome soldado de un ejército triste
Mi disciplina es mala
Mi voluntad peor
Quiero pelear
al fondo del batallón
a ver si muero
Miserable pero de pie