Mostrando entradas con la etiqueta rojismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta rojismo. Mostrar todas las entradas

lunes

resaca

sólo tuvo falsos amores
                 y espejismos 

la brújula rota
más que la costilla
y las intenciones
quebradas 

novelas de invierno le nublan la razón

el pequeño burgués que vive en su pecho
se siente en su cárcel
ve al ruiseñor desangrarse 

y sin decir nada
mira la traición desde la ventana



Huite

Entre las faldas y espaldas del cerro
El humo baila en el cahuín
hay un resguardo verde entre las gotas

El cuerpo de hombres
de mujeres que parió la tierra
que hunden su huella en la casa
que mueven sus cadenas con el viento norte
con la fuerza del animal que entrega la vida
con su sangre y aguas claras
Resuenan los cantos de guerra

La columna es la mano del hermano. 


edición de Don José Antiñir, zorro del sol.

nocturno de mayo

algún ser humano malvado
puso luces sobre las grúas
incluso de noche
hay que soportar mirarlas
y que su espesura te embriague

fue una suerte de guerra
que se libra en solitario
soldado del rigor

paulatino
el cielo pierde color
todo gris sin contraste

paulatina
la boca pierde sabor
gris plano inmaculado

se puebla el agujero
concavidad cavernaria
 
la libertad en este lapso es imposible

entre dos bloques de hielo
haber nacido es injusto

cómo encontrar los predios abiertos
cómo abrirse la piel

envoltura de la que apropiarse
como del mundo

ahí radica nuestra proeza.

 
 
 
 

jueves

refracción

arriba y abajo los golpes
en su génesis frenética

se clavan en la piel
se cuelan 
en la membrana
la sangre les da el calor
y muelen los huesos
 
bolsa de cuerpo 
poco a poco 
nunca quieto
 
quejido acurrucado
en cada agujero
haciéndose casa de agua
frente al sol arbitrario

fragmento y memoria
repeticiones sucesivas
de los gestos obsesivos

convulsiones sin pausa
en permanente asedio


Casa morada

Entro a ciegas en la casa morada:

aventura de violetas

ni pequeñas ni frágiles

manchadas de todo

 

La promesa del territorio abierto

cruzando el arbitrio del alambre de púa

rasgando piel y vestidura


Las manos ya no tienen mansedumbre

con tanta exigencia los cometas se volaron

chocaron con su cola


Busco el límite en la casa púrpura:

en mi tierra que nombraron fértil

se olvidaron las plantas de nacer


En el camino de descenso

no hay frontera

hacia abajo

densa negra

la estancia del frío

a pleno sol

se enreda en mi muslo el calor

una distinta se acerca hacia mí


No hay límite

y el cordón en el suelo

me tira de vuelta a la casa roja


tus guías 

de la matriz a la tumba te dijeron: 

nunca tuvimos casa 

ni nos quedamos quietas


nuestro color 

es nómada.


sábado

Diario de viaje V

Me siento entre los fuegos

en el centro de Santiago


ya no hay miedo 

ni ruido seco


hay un zumbido

un poste eléctrico rugiendo

cae derrotado un dragón azul


las noches chisporrotean

como cables pelados


y hay balazos

en las calles de Recoleta

barriada obrera del siglo XX


ella fuma en la esquina

con la chaqueta gastada

mirando pasar los drones


nadie se acuesta

si la ciudad tiembla


y hay dolor 

hay partículas del dolor 

la garganta se contrae

la respiración se agota


acá todo es tan siglo XXI

el tiempo se ha congelado

el temor se ha vuelto hueco

y el humo pegado a la piel


aquí se queman

las escaleras de emergencia


tomo nota de los nombres
en una libreta chica


nadie duerme

en el país del nunca +


registro estar viva en la fractura


nunca + repite turno

se queda hasta tarde

no marca salida


nunca + cruza calles
anda en micro

se saca las zapatillas

nadie autoriza el paso

hay que seguir

hay que hurgar en el silencio

hundirse en el barro

husmear la profundidad


y cerrar por fuera esta tierra de nadie.

El aparecido

Entre el vapor y masas de agua

tromba marina en el pelo

se agarraba como colgando


Escribir no tiene sentido

ya no hay arriba ni abajo

solo un montón de barbarie


Rebotaba 

su precario mínimo

tan frágil


Tenía en el ojo el relámpago

ese que tienen los que

se han armado a martillazos


Primavera

Hay agujeros en el vidrio
se ha quemado la ciudad
la primavera salió de golpe
y nos vimos correr

hay agujeros en la piel
hemos quemado la nación
nos guardamos en las sombras 

como refugiada de la guerra
en su población lo vi llorar

desde el cielo nos miraban danzar 
en círculos de fuego
portales de otro mundo como testimonio

los amos ordenan
los cazadores apuntan
les hacemos el quite

la ciudad tiene sus rincones
en ellos crecen girasoles

se traduce en lengua nueva
signos familiares
azotando el cotidiano

ver las noticias
en el radiotransmisor
inventarios del horror
del dolor y el ruido

a los muertos les salían pajaritos del pecho

las turbas juveniles
no le tienen miedo a nada
sospechan de las corbatas
de los cajones cerrados

las turbas juveniles
también son las abuelas y los viejos
que conocieron las trampas
y vieron que en las heridas estaba el sol

en la montaña perdida
en la costa con furiosa marejada
en el bosque ajeno
en la vena abierta de la tierra
preparamos la caída
de la vieja sinfonía
como final

jueves

Hoja de ruta III

Le cuelgan los ojos de la cuenca 


ceguera temporal
solo hay rojo visible


La fuga no es lo mismo 

que la milonga de ayer


hablo desde fuera
soy otra


Quiero diez veces el choque
más grande        más fuerte


fuera del papel,
el riesgo:
el cuerpo en juego.

Diario de viaje III

como refugiada de la guerra

en su población lo vi llorar

la ciudad tiene rincones

donde crecen girasoles


las noticias en el radiotransmisor

son inventarios del horror

del dolor y el ruido

 

a los muertos les salían chincolitos del pecho


las turbas juveniles conocieron las trampas

y vieron que en las heridas estaba el sol


aprenden a decir mañana

en la montaña sangrante

en la costa furiosa 

en el bosque ajeno

en la vena abierta de la tierra


con la boca herida

nombramos la vida en voz baja

para que no escuche la muerte

entre escombros y semillas
la tierra siempre responde.

Realización

La trampa me tiene dada vuelta
me tiene dando vueltas
roce clandesta como cachorros

el relato no espera piedad ni regresos 
ni clavar los dientes ni juego de perros
todo es ficción redonda

su mano izquierda quema la ciudad
un escondrijo de pura claridad

Le pregunto
sé que está de acuerdo
o lo pensé

no hay más vueltas frente al palacio negro

Cruzo el umbral sin salida
no le tengo miedo a nada
salvo a perderle la pista
en la ciudad quemada

Su mano submarina
la ciudad hundida 
y las campanas retumban
sobre la muralla de roca.

Ansiedad

Ansiedad


Espera
el cristal quebrado
la boca del lobo
la espina clavada
                    ojalá en la costilla

pañuelos con sangre que curan y cuidan

Ansiosa espera
la noche del aguacero
la noche del primero
la noche del frío terrible

la apertura de las flores
su fragante transparencia

el viento matutino
por las tardes

carreteras iluminadas
no hay noche nunca más

despierta
siempre lejos cerca
en la órbita del sol
qué más se espera

pregunta
¿qué más se espera?

lunes

compromiso

Tan poco importaba
la última trinchera
de este sitio de guerra
que llamamos hogar

Calzo bototos todos los días
sabiéndome soldado de un ejército triste

Mi disciplina es mala
Mi voluntad peor

Quiero pelear
al fondo del batallón
a ver si muero

Miserable pero de pie