Hay agujeros en el vidrio
se ha quemado la ciudad
la primavera salió de golpe
y nos vimos correr
hay agujeros en la piel
hemos quemado la nación
nos guardamos en las sombras
como refugiada de la guerra
en su población lo vi llorar
desde el cielo nos miraban danzar
en círculos de fuego
portales de otro mundo como testimonio
los amos ordenan
los cazadores apuntan
les hacemos el quite
la ciudad tiene sus rincones
en ellos crecen girasoles
se traduce en lengua nueva
signos familiares
azotando el cotidiano
ver las noticias
en el radiotransmisor
inventarios del horror
del dolor y el ruido
a los muertos les salían pajaritos del pecho
las turbas juveniles
no le tienen miedo a nada
sospechan de las corbatas
de los cajones cerrados
las turbas juveniles
también son las abuelas y los viejos
que conocieron las trampas
y vieron que en las heridas estaba el sol
en la montaña perdida
en la costa con furiosa marejada
en el bosque ajeno
en la vena abierta de la tierra
preparamos la caída
de la vieja sinfonía
como final
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