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martes

sin título

no todo puede ser odiarte

es verdad que tu hendidura
                   es verdad
o lo más cercano a ella, cosa

extraña marca la tuya

más color que el color

más sombrero que el sombrero.

jueves

trópico de cáncer

Le dijo, a modo de advertencia o de amenaza, que no había límites en alta mar. Que no había una sola sombra de duda tampoco, al mirarse erguidos como las olas. En la red ya no habían peces. Había quedado sí, un olor a madera impregnado en el cuarto oscuro. Como si fuera a revelarse una fotografía de los anillos del tronco de un árbol anciano. Le dijo, a modo de advertencia o de amenaza, que era difícil librarse de esa imagen persistente. Al estilo de la plata, se adhería firmemente a la superficie de un papel fotosensible. Advirtió de los colores confusos. Amenazó con un rojo imposible.  No eran heridas las que hacía el cangrejo, dijo.  Pero estaban sus tenazas rasgando la piel, abiertas o cerradas. 

Había sido espectro, y ahora, un molusco comiéndole el pellejo, le recordaba su carne.

miércoles

Frases-citas I

El abuelo

"¿Perros? No, yo ya no quiero más perros.Yo ya tuve uno: el Toqui. El Toqui jamás se dejaba intimidar por el resto de los perros. Era un perro grande ¿sabes? Negro y grande. Me gustaba porque iba conmigo a cazar. Una vez, salimos por la mañana, muy temprano, a cazar tórtolas; no eran tórtolas chiquititas, eran gordas: la mejor temporada. El Toqui las agarraba en el aire, cazaba mucho mejor que yo, y eso que yo iba con la escopeta; pero el Toqui no necesitaba armas, para él era cuestión de un salto y un buen mordisco. Las agarraba en el aire y me las traía en el hocico, como riéndose, demostrándome que al final, él era verdaderamente el cazador. Todos los días del año, al salir el sol, el Toqui se despertaba y me ladraba, para avisarme que ya había comenzado la jornada. Despertaba incluso antes que los gallos.
Me gustaba el Toqui porque se creía gato y se subía al tejado a aullar; porque encontraba la forma perfecta de subirse al sillón y calentarme las piernas mientras veíamos televisión. Me gustaba porque era más simpático que yo, más bonito; cuando le gente le sonreía, yo sentía que me sonreían a mí. Porque en cierta medida el Toqui y yo éramos un solo personaje, un sólo equipo indisoluble, un conjunto armónico y cohesionado, en el cual ninguna palabra sobraba: a veces nos entendíamos solamente con gruñidos. Por eso yo no quiero más perros, ya tuve suficiente con uno.
Pero... quizás, ese gato, el rucio que tienen en la carnicería... Quizás me lo traiga para la casa ¿sabes? hace tiempo que oigo ratones en el entretecho".

Frases-citas II

"Me la encontré como de costumbre haciendo su turno de noche los jueves. Tenía el pelo recogido y andaba con unos aros nuevos, de plástico. Le quedaban preciosos. Fui a la barra con los pasos tierrosos; aunque no había bebido nada todavía, sentía el cuerpo torpe e idiota. Apoyé mi cabeza en mi mano y con la otra la saludé a lo lejos. No respondió.
Empezaron a caer los indeseables de siempre y los deseables también, mientras ella se perdía entre las conversaciones y las luces de colores. Me frustraba. En el fondo, no quería ver a nadie más. Sabía que mis amigos vendrían, pero esas fiestas me aburrían de sobremanera: sólo por ella estaba ahí.Y ella, con su delantal negro, no miraba a nadie, pareciera que el resto del mundo no existía, eran solo ella y su bandeja, con los vasos que hubiesen arriba. Tomé 6 cortos de tequila y me decidí abordarla. Caminé por todo el local buscándola. Pregunté en la barra por la Yuri. "La Yuri salió" me respondieron. ¿Qué, se había ido, se había acabado su turno, esta noche -justo esta maldita noche- había decidido irse antes?. Me invadió una rabia muy estúpida. Salí a fumarme un cigarro y la vi. Estaba Yuri con su delantal negro fumándose un pito, una cola. Se quemaba los deditos con habilidad. Encontré como excusa perfecta ofrecerle el matacolas que me había regalado mi amigo Pedro.
-Oye, querí un matacola? Te veo complicada.- le dije.
-Oh, vale, gracias! Que no me vean sí, porque estoy en turno- respondió Yuri.
-Si sé, te había visto antes... te queda bien tu delantal.- traté de insinuarme, fracasando estrepitosamente.
-Ah, sí, si yo igual te había visto antes... Vení harto pal local, por eso te he visto, tenís hartas amigas bonitas-.
-¿Erís lesbiana?- no sé por qué chucha le pregunté eso.
-Eeeh... sí ¿por? ¿Me querís presentar una amiga, oye?- Yuri se reía de mí.
-Mira, la verdad es que vine porque quería... o sea, quiero, quiero darte un beso, o sea, quería conocerte y después darte un beso, o algo así... pero entiendo que no hay forma, de... digo, creo que yo no... no sé bien qué decir. Me gustai, Yuri.

Yuri no me dejó terminar. Me lanzó un vaso con pisco y blanca directo a la frente, luego pasó su lengua por mi cara, deteniéndose en mi boca. Me metió la lengua semi a la fuerza, pegando su cuerpo contra el mío lascivamente. Yo estaba más confundido que caliente. Seguía la Yuri moviéndose frente a mí, lamiéndome, frotando su entrepierna contra mi pierna. Me agarró el paquete. Quedé estupefacto.
-¿Qué? ¿No querís culear?- me dijo la Yuri, jadeando.
-No... sé. Yo quería darte un beso, estoy confundido, borracho y bañado en copete.
-Pero gatíllame mientras me dai un beso- insistía, agarrándome el pene sin resultado alguno.
Traté de gatillarla, pero la calentura excesiva de Yuri me dejaba helado. No quería follarla. Yo quería invitarla a un copete y preguntarle sobre su vida, su familia, no sé.. Le propuse volver al local y pedir algo en la barra. Yuri me dijo que tenía que volver al turno.
Me fui a mi casa con el olor de Yuri en mis manos y con olor a pisco en la camisa.
No volví a entrar a ese bar nunca más en mi vida".

Fraces-citas

"-La Vikinga estaba enojada. Lo ví en cómo te respondió cuando le dijiste que no teniai las 40 lucas. Hermano, hay que conseguir esa plata lo antes posible o La Vikinga nos va a cagar, ya te dijo, tenemos una semana. Oye hueón, no me importa si tenís que robarle las zapatillas a un cabro chico, este es problema tuyo. No llorís. ¡No llorís, hueón mamón! Estas hueás hay que afrontarlas y yo ya te dije que te iba a apañar, pero hermano, esa plata la debís hace cualquier rato. La Vikinga a vos te tiene buena, por eso no te las ha cobrado. Pero ya te dijo, ya. ¿Qué vamos a hacer? ¿Y si las sacamos del almacén de tu abuelita? ... Ah culiao, no te enojís, si era una broma no más. Ya... Entonces no sé po. Vende tu celular. O... no sé. Pégate un truco en la bodega de Don Pancho, ahí en volá trabajamos unos días y hacemos la plata. No tengo el número de Don Pancho po, Gerson ¿qué hueá? Si es acá a la vuelta. ¿Vai tú a preguntar? Ya...- El Francis se quedó esperando.
-Es que Don Pancho, le debo 40 lucas a la Vikinga, si sé que la última vez no nos portamos bien... pero ahora queremos hacer las cosas distinto, hacerlas bien... Usted sabe po, andar legal, limpio, que nadie lo pueda apuntar a uno acá en el barrio. Pero Don Pancho míreme, si le estoy diciendo la verdad... Oiga Don Pancho, ya pue, no sea mala onda, si vamos a trabajarle harto, vamos a ser lo más motivados. Bueno, sí, un par días, si queremos hacer las 40 lucas no más... Ah, pero Don Pancho, si le estoy diciendo que vamos a ser responsables y serios, los mejores trabajadores...
Ah Don Pancho, sabe qué? Métase sus bodegas en la raja, viejo cagao reculiao.
A la semana Don Pancho estaba muerto. Dicen que entre los posibles asesinos estaba la Vikinga. La Vikinga es mi mamá y yo sé que ella lo mató, porque no me quiso dar pega".

sábado

Apuntes sobre la historia del arte

La verdad funciona como una trampa
Santas desfallecidas nos separan
no explican ni lo real ni lo ilusorio
Infinitos querubines adoraciones teatrales
Escenario propicio al fastuoso espectáculo
ángeles caídos contemplan las luz con arrebamiento

martes

4 de la mañana

DICE
"COMO EL HIELO ABRASA"
Las válvulas doradas del infortunio
se casan se aportillan suicidas se devoran
hora tras hora la boca se afloja
se desliza la suciedad cancerígena
el pie en la espalda, la subida.

(Te quiero dijo tres veces entre la costumbre y el hechizo
fuimos dos fuimos miles
millares de bocas un río ritual un grito
BANDERAS QUE CUBREN EL DESNUDO
CUERPO CONTRA CUERPO
clase contra clase).

La simpleza baila la noche
la calle se anima a los pasos certeros

NO ES LO QUE PARECE:

LO MISMO SE FLORECÍA
para avecinarse con la vida.

Se buscan atlas
composiciones insurrectas
el criterio de la experiencia
colecciones
ABANICOS DE SULFURO LA BOLA AVANZANDO SIN CALMA SIN PRISA

El golpe directo a los tobillos de la moral
la hueste la vuelta del siglo
si hay
4 ventanas mirándole con lascivia
seco hastío sofoca las manos y somos
y si vemos

VAMOS.

miércoles

busco que ando

Algo cansada de putas y cigarros baratos
me subo reptando al autobus
en coma
Llevo un par de calles cuando
me sorprende un trompetista triste
más borracho que yo, más acabado
tocando canciones miserables desafinadas patéticas
se acerca a mi oído y murmura
"Eh, muchacha, te vendo mi trompeta"
Yo le paso una moneda
la última de mi bolsillo
y fingiendo una sonrisa
"Cuando me veas por las avenidas, sedienta
temblando de hambre y frío
apiádate de mí y cómprame un poema
tu y yo somos semejantes
somos de la misma hierba":
El trompetista abrió los ojos como lechuza
no supo que decir ante la desconocida azul
y entre la humedad de su llanto insistió                                                 "te vendo mi trompeta, te la vendo..."

sábado

centenario

Entre mantos de sombra yo te seguiría mil veces durante cien años:
Si lo piensas bien, no es tanto.
Volvería casi una vez al mes, a buscarte
a asediarte con mis insistentes pasos:
No los desaproveches, serán diez veces por año.
Y aún cuando envejezcas y la carne se te vaya al suelo
yo volveré
para atormentarte
en tus andanzas de hombre profano.
Aunque el vicio te consuma por completo
el alma y el esqueleto
durante cien años yo estaré a tu lado.
Luego moriremos, ten cuidado:
entonces ya no podré volver.
En el polvo me he hecharás de menos
acostumbrado a mi regreso
te lamentarás, cariño
de estar en un ataúd
tan muerto, tan enterrado.
Más
para tu consuelo
yo estaré en la tumba del frente
sólo para escucharte
"cuán duras y cuán pocas
son un centenario de visitas...
...de olvidarla mil veces".

miércoles

--corte aquí---



Vómito sobre serpientes emplumadas
los ojos redondos como piedras se congelan
tiran de frío
Esta es una epoca en la que los duendes lloran debajo de las faldas
y los árboles, altivos, se disparan cara a cara
el invierno la intimida y la desprecia
en la necesidad que provocó el miedo tímidamente se posterga

"Una vez tuve un montón de momentos memorables"
Y la inocencia se restituye en las paredes del olvido.

martes

dueña

buscaba entre los dobleces del trapito que por falda se anudaba a la cintura
la tejedora vulgar de los mil años, casi cien mil migas de pan en los bolsillos
si los cálculos no me fallan
una prostituta barata y cochina, de ésas que te enamoran
que con la adicción de sus roces
y sus manos cálidas
que recibieron tantas caras rotas
y que a tí también te reciben
te amarra con sus hilos de vieja diabla.

rincón

Nos miraban con envidia las señoras en el metro, me dijiste
las de culo gordo y patas flacas
las de carteras grandes y faldas ajustadas
las del rímel corrido, el rouge en cualquier lugar
el pelo mal teñido y los bigotes sin depilar.

Nos miraban con envidia las señoras en el metro
quizás por como me mirabas
o de pronto por como te miraba yo
¿Qué planearán esas señoras feas
que a veces nos miran en el metro?
Podría ser que esperan algún beso
para ellas
de nosotros.
O tal vez buscaban un error en nuestros pasos.

Nos miraban con envidia, en el metro, todas las señoras del vagón
y entre risa y llanto me preguntaste
"¿Porqué?"

¡y yo que sé porqué nos miraban las señoras!

viernes

gruta

ahullidos guturales
sonaban tras las rocas
yo que fui de granito y cal

hoy no hay el tiempo que se nos quedaba
hoy no.

nada de comienzos, sólo continuaciones lógicas.

sábado

ósculo.

En tus brazos las palomas
(tú) que venías de mundos sin tierra
aferrabas a los pastizales
frenéticamente encontrabas
(a mí) que buscaba finales abruptos, paisajes
ni meticulosa ni detallista.

triunfales nuestros egos se quemaron
polvo somos polvo fuimos y en polvo nos convertiremos
las pausas no quitan ni dejan

simple, tan sencillo:
dos grandes masas de agua
se hacían vapor, hielo, sudor.

lunes

temblores de vacío.



Voy a vomitar, y a vomitar de nuevo, y de nuevo, de nuevo de nuevo hasta que ya no quede ni comida ni jugo gástrico y salga bilis y bilis y las tripas, las flacas y las gordas y el estómago y la tráquea, que salte mi páncreas hacia afuera de la mano del estropajo que tengo por hígado, y entre arcada y arcada voy a escupir pulmones y corazón y garganta y de un tirón saldrá mi esqueleto entero, y al caer al suelo de mi naríz se escapará el cerebro, y el cerebro tirará la médula espinal y los ojos, los ojos se llevaran la lengua y la lengua los dientes; voy a quedar como una alfombra de piel y carne blanda; luego vendrán ellos a tomarme de un extremo y me enrollarán: seré una gran bola de piel y carne blanda; después de un rato verán moverse algo en mi ombligo, desesperado, y aquél montículo será el ápendice, nuestra representación física de la inutilidad, queriendo escapar y sin poder hacerlo porque claro, es un inútil. Entonces seré una bola de piel y carne blanda, capas de grasa,y con un sólo órgano; que por supuesto no me servirá de nada, y es ahí cuando ellos me empujarán por el barranco, y voy a rodar y rodar en el aire hasta caer al suelo y ahí seguiré rodando, rodando, rodando rodando rodando hasta que encuentre una planicie, donde los gusanos me rechazarán y me quedaré tranquila, sola, no-existiendo, por el resto del tiempo.
Entre los temblores de vacío existe siempre un plan, porque es sustancia, el espacio entre un átomo y otro.


Here is a plea (...)

domingo

di(afragma)agnóstico (ésos que no creían en dios)



Entra en la habitación y no hay más una bola de carne .
- Puedo verlo, sigues en cama. No estoy ciega. Anda, dime cómo estás.
-Es que es horrorosa esta enfermedá culiá, por la chucha, tu no entiendes nada; es impredecible y avanza tan rápido... Te ataca primero los ojos, después las piernas se te llenan de hormigas y el sistema circulatorio hace lo que quiere cuando quiere, después tu cerebro se vuelve lento y al final tu sexo se descontrola. El doctor dijo que me tome estas pastillas, pero no me sirven de nada, mira mis manos cómo sudan, mi cara roja y el corazón con arritmia, las pupilas dilatadas y todo el día delirando muerto de risa, atolondrado, con mis extremidades temblando.
-¿Que weá, de qué mierda te enfermaste?
-No sé, me pasó cuando te miré.
- ...



" y ahora, ¿qué?"

martes

paroxismo


Era
de bruscos pasos, torpes
corría en la fantasía arrebatada
se deslizaba suave en los rincones
y brutal remecía esos arbustos
sus dientes clavó en la tierra
con agua lavó sus llagas
esa mujer
hacía el amor con sangre.

lunes

la gotera

las velas ya no saben ni de excusa ni problema
se derriten al compás de un estornudo
el fuego quema el fuego que quedaba
vacío sobre el plato austero.

Un grabado en la espalda del juego
dos tres humaredas secas de sed
despegaron lo que se caía
despegó lo que se iba a volar
quitaron las sombras ignorantes
fue el después que no quiso ser.

y cerró cerró cerró
cauterizó.
y la sangre que corría por la nariz no era más que
la risa del yo perdido.

domingo

tu muerte



anoche soñé que te morías.
anoche soñé que ella te mataba.
ella te mató.
en mi cabeza.
te mató te mató te mató.
tomó tu cuello, te disparó en la frente. te mató.
y yo hice nada.


anoche nos mataron.
.
y me quedé sentada.
yo lo ví venir
te mató te mató te mató.
tomó tu cuello
el mío
nos disparó en la frente.
te fuiste.
me fui.
no hicimos nada.

anoche me mataron
e hiciste nada.
viste mi cuerpo en el suelo
su cuerpo temblar de rabia.
me mató me mató me mató.
tomó mi cuello
me disparó en la frente.
me mató.
hiciste nada.

anoche soñé que te mataban.
una broma de mal gusto.