siempre fuimos camaradas
con amor de soldados tristes
no a la victoria: a la batalla.
en medio del lago rupanco
un ngen te miró a los ojos
algo te movió adentro
como si hubiera un pájaro negro
viviendo en tu pecho ahora
como esos pájaros que nos miraron
con ganas de comernos las entrañas
tuvo una hija
pero murió
antes de ser algo más
que carne de su carne
si tuviera una hija
le diría dulces verdades al oído
antes de dormir
que no parezcan, ojalá
cuentos tenebrosos
le diría por ejemplo
la cacería en verdad
no tiene por qué pedir hombres
en realidad el hombre es cualquiera
es decir
la cacería, hija, es por amor
y cualquier cosa te completa
menos un otro
Para Gabriel Castillo, el pescador de cangrejos.
Los años son una cosa rara entre nosotros.
Hiciste notar la distancia con tu habitual sutileza.
Nos habíamos visto, pero no habíamos hablado realmente.
Me dijiste: dos meses. Entonces me serví vino, y hablamos.
De un sueño negro y secreto, despiadado.
De lo humano y lo divino; luego, mi memoria se vuelve fragmentaria.
Pero pensaba el tiempo como una arbitrariedad, porque había algo casi intacto.
Después de dos meses sin hablar más de cinco minutos seguidos, nos encontró la madrugada
girando en la pista de baile, como dos viejos borrachos, riendo, en la cantina.
Queremos también
el control de los medios improductivos
abrazar el fracaso
navegar el torrente
la forma fantástica de la A
el escondite del punto y coma
cuando el viento corta la carne
abre el pecho como mantequilla
ninguna expresión es invisible a la piel
el tacto efervescente traducirlo aquí
y te ves diminuta
ves que se ha hecho todo ya
qué más vas a decir
si no hay nombres en la zona muda
si ves que ya se ha escrito de mil formas
bien
qué más vas a decir
y habló la herida.
Sobre Córdoba lo escuchó cantar
se anuncia con sopor de alcohol
sonando entre las cuerdas
la casa transpira miedo
se le queman de a poco las esquinas
hace patria
en ciudad de fuego
abrió a puerta y la halló desnuda
con alimañas y tierra por suelo
tocaba los pies la humedad espesa
escarabajos tratan
de subirse a sus rodillas
cuchillas atacan
del comedor a la cocina
un pedazo de carne añeja
roen los ratones
al fondo de la pieza
el alcohol no los mata
los engorda
se toma la casa una legión de ratas
la casa tiembla completa
mátala le dice
la rata madre es asquerosa
no quiere matarla dice
se ha encariñado
le da cerveza le cepilla el pelo
la rata madre le mira con burla
se ha obsesionado
quiere ver su cabeza
separada
de su cuerpo
a ver si adentro tiene
ratones más pequeños
agarra un cuchillo en el aire
el corte certero en su cuello
salen ratas gordas y serpientes
ilustrando el desastre completo
la noche se estira como un gato
sus temblores son más fuertes
las ratas le mordieron
pidió lloró rogó
voy a vivir aquí dijo
esta es la casa que habito
cucarachas le caminan en los ojos
ya no ve nada dice
rata-madre degollada
se burla de ella
no tengo miedo dijo
con el cuchillo una a una
yo desmembraré esas ratas
la casa tiembla dice
y no tengo miedo.