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martes

julieta

repasa amores y errores
con dedicada impaciencia

hay cosas que no le calzan
cuando empezó eso?
cuánto duró?

no lo recuerda
si amaba por igual
no sabe si amó más
si era el mismo amor
o cada unidad de amor
era distinta

leía los mensajes
uno por uno

el registro del enamoramiento
el choque torpe contra el muro

el dolor fue siempre el mismo
fue siempre el mismo reclamo

a quién amó?

amaba ser la favorita
causar migrañas
que le pidan que se quede
siempre
ojalá la quieran presa
y así 
poder escaparse


domingo

lembranza 3

las mañanas no llegan nunca
se esconden en el resto del día 

todo es un gran mediodía 
no hay cansancio 
ni sueños

solo hay sol

lembranza 1

el aire tibio me mueve el pelo
y siento ganas de vivir de nuevo

el Atlántico es cálido

rodeó mi cuerpo 
con una ola pequeña infinita 

el movimiento sobre el cielo
el movimiento bajo el mar

cruzar los andes
cruzar el río, la selva, la calle 
con una ficción de flor en la mano


miércoles

dueños de nada

Las piezas caen en su sitio

una tras otra

configuran un paisaje

en el que duerme un gato


no hay detalle

sólo el registro del día

anterior al que recuerdo


Le hablé de una casa 

porque de qué más podría hablar

si le permito habitarme


Así me había imaginado una casa

esto se parecía

a cómo dicen que debe ser

¿cómo debería ser?


Lo cierto es que yo jamás podré ser dueña de casa

ni nada parecido a eso

por suerte en nuestra casa

no hay dueños de nada

martes

ha caído el tirano

hoy dormirá en sábanas blancas
después de hacer caer un tirano
ha conquistado un terreno infinito

hoy dormirá en sábanas limpias
después de haber derrotado a su enemigo
en una batalla donde perdió tanto

hoy dormirá, por fin, en sábanas sin sangre

hoy dormirá tranquila
después de lavar sables de plata
que cortaron de raíz 
el cordón que ataba su cordura

hizo canciones para su muerte
canciones para escapar
canciones que lo hicieron
temblar de ira

no fue suficiente

las canciones
nunca son suficientes

hay que disparar
directo a su centro
mentiroso, cruel----despótico

develar su engaño
y seguir de largo
pasar por encima
de su humanidad ficticia
no creer ni en su rezo
cuando la espada amenaza su cabeza.

miércoles

Hoja de ruta I

Queremos también

el control de los medios improductivos


abrazar el fracaso

navegar el torrente

la forma fantástica de la A

el escondite del punto y coma


cuando el viento corta la carne

abre el pecho como mantequilla 

ninguna expresión es invisible a la piel


el tacto efervescente traducirlo aquí


y te ves diminuta

ves que se ha hecho todo ya


qué más vas a decir

si no hay nombres en la zona muda

si ves que ya se ha escrito de mil formas


bien

qué más vas a decir         


y habló la herida.


martes

soneto santiagueño

como una colmena o un fractal
mosaico de pequeñas vidas
la ciudad mirada desde arriba 
extiende el plano cenital

la ausencia es sustancia
y la cámara se aleja 
recorre pasillos de luz
entre las rejas de la villa

evita las grandes avenidas
la cámara se acerca
en los ojos de los niños aterriza

en la misma plaza y calle
donde murieron los peces
nacen mirlos de alas rojas.

jueves

serendipia

resuena el eco de las esferas
armonía de las siete notas 

ceniza cae sobre Antioquía

una frontera arbitraria
como todas las fronteras 
cerraba el paso

no hubo caso
el salto fue sincrónico
sintomático el desborde

el umbral es la calle 
todas sus esquinas

en el medio, sin acertijo
la roca se abrió frente a sus ojos
y dejó correr un río de magma

lunes

Huite

Entre las faldas y espaldas del cerro
El humo baila en el cahuín
hay un resguardo verde entre las gotas

El cuerpo de hombres
de mujeres que parió la tierra
que hunden su huella en la casa
que mueven sus cadenas con el viento norte
con la fuerza del animal que entrega la vida
con su sangre y aguas claras
Resuenan los cantos de guerra

La columna es la mano del hermano. 


edición de Don José Antiñir, zorro del sol.

miércoles

submarino

Había una quietud rara esa tarde. Llevábamos ya horas de vino, o de cerveza, o de ambas. No sabíamos si el mar era hombre o mujer. Si era una madre o un padre azul. Y en esa quietud y con los ojos cruzándome el pellejo, preguntaste. Y te mentí. No ha sido algo regular, ni una práctica insistente, pero te mentí. Por vergüenza o por orgullo, ambas sendas del mismo mal, omití que recordaba coordenadas, hitos y ciclones que dieron flujo alguna vez al caudal de texto. Que recordaba incluso una palabra cifrada, metida entremedio, quizás como un goce secreto, quizás como un anzuelo, a ver si picaba. Por vergüenza, a ciencia cierta, dije con seguridad que nunca había escrito para tí. Por orgullo, escondí en el fondo del océano la verdad y la derrota, como si fuera un personaje más de esas historias de puerto: huí de mi propia letra. Te mentí, porque no quería mirar de frente tiburones, ni tampoco tener excusas que inventar sobre la arena en los zapatos. Pero cuánto ha costado sacar cada grano del fondo, como si no fueran piedrecillas sino caballos, corriendo una carrera bajo mis pies. 

viernes

labores

en los márgenes de esta ciudad tibia
encuentra refugio 

en las labores sabias
en repartir el pan entre los niños
en entregar la palabra como arma

detrás de la mesa 
poner el cuerpo
detrás del verbo
su movimiento

en los márgenes de esta ciudad tibia
encontrar refugio
sumergirse en el mar de gente 
ahogarse de humanidad

única muerte de gloria y rosa 


salvajismo

canta la noche de los buitres
y las muchachas se enamoran
son brutas como las olas
de gesto aniñado y triste

bajan sus polleras
las olas con la pared chocan 
y las muchachas se caen
rodando por las escaleras

el salvajismo se despliega con holgura
como quien revuelve el vino y la pólvora

abrieron las puertas y las bestias
salieron de paseo
a recorrer los prados florecidos
arrasando todo con su paso torpe.

martes

arranque de cordura

bien
que el cuerpo se vaya con el agua
que todo limpie y se lleve
el diluvio que sea 
universal que sea

bien
el mundo es de agua entero
y enteramente una es agua 
y un resto de hueso y pellejo
y también masa extraña
 
que se terminen los cuervos
y el sol les seque los cuerpos
después de la guerra

en las torres celebraremos
con petardo y balacera 

jueves

requiem

detrás del espejo negro
las mitomanías públicas
el propio relato incluso
y ahí encontrar un reverso

árboles de metal
que cortan la mano del ojo

mundo sin piernas, juguete roto

muñeca de trapo cercenada
el tiempo en una mano 
                 en la otra
                  nada como esto

aún a tal velocidad
el olvido podía tocar a veces
sin embargo él
                        pedaleó más rápido





 

lunes

paso

caminar no es automático esta vez
no es un medio para un fin

el recorrido da el sentido

en las paredes 
los colores dispuestos
la luminaria histérica
guías espectrales

merodear como misión secreta
sortear el desafío del pasaje

el paso se hunde 
en las veredas
hay olores 
hay gentes 
hay ladridos

pasan los niños corriendo
juegan sobre las ruinas
de la guerra de piedras

se disipan las argucias y presagios
solo sendas infinitas
y la carne gris de la ciudad valle.

exiliada en un paradero a las seis de la mañana

exiliada en un paradero 
a las seis de la mañana
el florecer de la borrachera
burlándose en mis mofletes

El quiltro con la sopaipilla en la boca
y yo miro con avidez su alimento
frágil y graciosamente sincera
que me conocí en algún lugar de esta vereda con el mismo cemento me espanto

me siento aturdida por la imagen borrosa 
de un extraño en mi cama.

miércoles

visto

la ilusión del mensaje flotando
itinerancia virtual del algoritmo
esperando más que la mirada
que aquí nada toca

el ojo clavado en la nuca
los pasos persecutorios
están sobre ella con una lupa

el reloj cuenta los meses para atrás
este compás raro sigue sonando
y los ojos clavados en la nuca

tanta pantomima, tanto fracaso
la quintrala en la pantalla blanca
la intuición clavada en la costilla
y sabe: sus ojos clavados en la nuca.

cualquiersitio

Abro registro en el mapa
que siendo mes duodécimo del año 
dos milenios veinte y uno
recibí conforme la tarjeta
para entrar al cualquiersitio
y emprendí el peregrinaje

Una nave tremenda
me lleva directo al destino
porto equipaje ligero

anoto en el mapa
que al pasar por la aduana
me medirán el mal en la frente 
con un caleidoscopio

fronteriza la tarde se alarga
en fila infinita 
casi pensada para el pan

en el cualquiersitio no se come pan

su costa tiene un mar violeta
que da impresión de saciedad
en caso de comer
pues pan no hay

En la entrada principal del cualquiersitio
hay un caballero de esmoquin
tomando tu boleto y tu tarjeta 

y no es la aduana pero parece

el señor pregunta
cómo se ve una lágrima en un microscopio:
un laberinto en miniatura entre gris y azulino

En la aduana sólo cantamos
nadie midió mi mal

Entré a cualquiersitio
con las manos dormidas
recuerda el cristal el secreto
estás aquí por una razón

las calles verticales
están flotando
las personas caminan al revés
 
pero hay personas

Busco conocidos en cualquiersitio
algo de mí quiere fiesta

pero ni fiesta ni conocidos

el mapa ante mí se despliega
en esta patria ajena
me disfrazo de visitante anónima
los jardines no saben quién soy

he visto a los árboles saludar
a las señoras que caminan en reversa
a los gatos del tránsito

los árboles no se voltean con mi paso
ni se quitan el sombrero con gracia

es una hostilidad bien subterránea

días insufribles en cualquiersitio
me he perdido dos veces en su centro
y las esquinas cambian de lugar

los ojos se me ponen negros
se me doblan las rodillas

yo me preparé para esto 
apuesto los dados          pienso
cómo no voy a poder habitar

Cualquiersitio tiene calles angostas
por las que me deslizo con holgura
una puerta se abre:
el tipo me dice, ven
y una luz roja le alumbra la nariz

bajando una escalera me introduzco 
en la zona roja de cualquiersitio
aquí cualquiera es zona de guerra
las guerras son por equipos de 5
y se tiran bombas unos a otros

me punza la cabeza
el aire acá es azul
miro al tipo      me dice, ven
lo sigo con torpeza y timidez

en cualquiersitio las mujeres bailan
todo el tiempo
y yo no bailo
me hace notar el tipo

vine a cualquiersitio 
a robarme un cristal un secreto
abro registro en el mapa
el deseo me asusta aquí 
el aire azul me confunde
el tipo quiere agarrarme

ahora yo camino en reversa

la zona roja está atrás
mis maletas han sido registradas
no tengo nada ilegal           pienso
me refugio en la casa de acogida
que tiene cualquiersitio para mí

otra mañana de plata
abro la bitácora de viaje
el sol izquierdo despierta derretido

no sé quién manda acá
no sé si son jardines 
o selvas muy cuidadas

todo es peligroso en su justa medida
avisan las abejas cuando viene un ciclón

me alimento mirando el mar
es cierto que es sabroso
hasta cambia de menú

quiero volver
yo misma me traje hasta acá
qué vine a buscar 
un secreto un cristal 
o era un broche o un sujeto

he tenido demasiada confianza
se estiran las callejas de cualquiersitio
con la pasividad de un caracol 
estás aquí por una razón

se te apretaron los nervios
acá todas bailan dijo
y yo no bailo

regreso a veces a la zona roja
cuando el clima lo permite

he peleado ya dos veces en la guerra
sin ninguna baja 
me gusta inhalar el aire azul

hay una cierta costumbre en la espera

ahí lo ví
no llevaba esmoquin
era una flor de cristal en la chaqueta
y descubrí la misión

Mírala 
no había una igual
en toda la galaxia

róbale y corre

detrás de su ojo vi el cubo de vidrio
puedo asaltarlo                       pienso

cómo me introduzco

volví al refugio 
comencé de a poco
a doblarme 

el ensayo del crimen
en la senda del mal

hacerme origami doce veces
tomar el cristal y correr
puedo hacerlo
está inmóvil

el tipo lo trae hasta mí

me pliego doce veces
entro en el ojo
recuerdo el caleidoscopio

tanto mal había 

rompo la caja
todo sangra

el cristal aparece
florece magenta y azul
el resto es una caja negra




jueves

Bocetos del duelo (3)

pájaro azul detrás del cerro espero
vuelta corta de salto imaginario

pasos torpes que di por su nido 
manchando la pared 
en tono descubrimiento

se abre un camino de tierra 
bajo las plumas negras
un rincón de escama 
de reptil furioso

manzana detrás del árbol
callando su muerte.


Buenos Aires

vi el cielo arriba del cielo
el techo se puede caer

todos los techos se van caer

intestino de adoquín dormido
cobija la ciudad puerto