miércoles
2014
martes
julieta
con dedicada impaciencia
hay cosas que no le calzan
cuando empezó eso?
cuánto duró?
no lo recuerda
si amaba por igual
no sabe si amó más
si era el mismo amor
o cada unidad de amor
era distinta
leía los mensajes
uno por uno
el registro del enamoramiento
el choque torpe contra el muro
el dolor fue siempre el mismo
fue siempre el mismo reclamo
a quién amó?
amaba ser la favorita
causar migrañas
que le pidan que se quede
siempre
ojalá la quieran presa
y así
lunes
por estos lares
muertes y maravillas
en el sorbo que tomamos de la tierra
en el recuerdo incómodo del cuerpo
en los pasos firmes
una ciudad endemoniada
nos crió en su violencia
nos vio nacer llenos de polvo
y reptar por sus avenidas
nos enterramos tantas veces
vidrios en los pies
aprendimos a andar
dejando una huella roja
yo también fui niña de estómago hueco
con los ojos clavados en el cielo sucio
y pensaba: nada de esto es eterno
soñaba con tordos que nunca volvieron
hay días en los que quiero ser de piedra
pero soy de carne
me queman las luces frías
si el mar insiste en tragarse los nombres
dejaremos otros
clavados como anzuelos
arderemos si es preciso
no seremos ceniza dócil
volveremos
hasta quebrar la ciudad por dentro
como un espejo cansado de los golpes.
domingo
GC
siempre fuimos camaradas
con amor de soldados tristes
no a la victoria: a la batalla.
miércoles
dueños de nada
Las piezas caen en su sitio
una tras otra
configuran un paisaje
en el que duerme un gato
no hay detalle
sólo el registro del día
anterior al que recuerdo
Le hablé de una casa
porque de qué más podría hablar
si le permito habitarme
Así me había imaginado una casa
esto se parecía
a cómo dicen que debe ser
¿cómo debería ser?
Lo cierto es que yo jamás podré ser dueña de casa
ni nada parecido a eso
por suerte en nuestra casa
no hay dueños de nada
nebulosa
La luz juega con tu memoria
¿era todo de esa manera
o lo recuerdas así, ahora?
Quisieras tener una forma distinta
de traer la historia
pero no la hay
por mucho que lo intentes
JMBL o cómo traer a un soldado de la guerra
vi morir un soldado en la batalla
lunes
resaca
y espejismos
la brújula rota
más que la costilla
y las intenciones
quebradas
novelas de invierno le nublan la razón
el pequeño burgués que vive en su pecho
se siente en su cárcel
ve al ruiseñor desangrarse
mira la traición desde la ventana
jueves
terreno seco
miércoles
espera
jueves
mal-decires
mi sangre está derramada
y el espiral de la pena
en el vaso la tormenta
mirando que la tontera
de mi cuerpo se apodera
basta, me digo intranquila
porque lo que hoy encandila
luego se vuelve teorema
Problemas yo más no quiero
cultivé ya suficientes
malvadas que son las gentes
me digo en el fuero interno
y aunque parezca el infierno
insisto en el desacato
porfiada como los gatos
siguiendo una hilacha esquiva
me lleva ya en su deriva
guitarra y vino barato
Lejos escucho su canto
escapo en marea baja
para perder mala racha
para que no vea mi llanto
tanto sufro y me adelanto
porque conozco la historia
está fresca en mi memoria
entonces le tengo miedo
y sin palabras me quedo
sintiendo tan fuerte euforia
Los pensamientos de duda
ya me inundaron los días
con agua salada y fría
con el temor de la bruma
me quejaba de la lluvia
y esta sequía se alarga
me deja la boca amarga
un sorbo de yerba mate
peor fue este disparate
se siente como una llaga
Y sin pensarlo siquiera
salto de nuevo al vacío
no llego a sentir hastío
aunque fuera por su vera
si ni una señal me diera
igual seguiría al frente
yo no le temo a esta muerte
que si es por la copa rota
celebro hasta mis derrotas
victorias tendremos siempre.
requiem
detrás del espejo negro
las mitomanías públicas
el propio relato incluso
y ahí encontrar un reverso
árboles de metal
que cortan la mano del ojo
mundo sin piernas, juguete roto
aún a tal velocidad
el olvido podía tocar a veces
sin embargo él
pedaleó más rápido
trópico de cáncer
Le dijo, a modo de advertencia o de amenaza, que no había límites en alta mar. Que no había una sola sombra de duda tampoco, al mirarse erguidos como las olas. En la red ya no habían peces. Había quedado sí, un olor a madera impregnado en el cuarto oscuro. Como si fuera a revelarse una fotografía de los anillos del tronco de un árbol anciano. Le dijo, a modo de advertencia o de amenaza, que era difícil librarse de esa imagen persistente. Al estilo de la plata, se adhería firmemente a la superficie de un papel fotosensible. Advirtió de los colores confusos. Amenazó con un rojo imposible. No eran heridas las que hacía el cangrejo, dijo. Pero estaban sus tenazas rasgando la piel, abiertas o cerradas.
Había sido espectro, y ahora, un molusco comiéndole el pellejo, le recordaba su carne.
domingo
castigo
lunes
nocturno de mayo
algún ser humano malvado
puso luces sobre las grúas
incluso de noche
hay que soportar mirarlas
y que su espesura te embriague
fue una suerte de guerra
que se libra en solitario
soldado del rigor
Ven de la luz
Sobre Córdoba lo escuchó cantar
insistir es insensato
insistir es insensato y ella está en el borde
al mar quisiera lanzarse
sábado
tabaquismo
miércoles
segunda persona
viernes
perra
lloro napas subterráneas
ríos lagos ciudades sumergidas
cómele el corazón
híncale el diente
me trata como perra
y le ladro insoportable
ataco en la vereda
mastico rabiosa el músculo cardíaco
era un animal gruñendo
con un colgajo en el hocico
pensando: no hay empate.