lunes

por estos lares

muertes y maravillas
en el sorbo que tomamos de la tierra
en el recuerdo incómodo del cuerpo
en los pasos firmes

una ciudad endemoniada
nos crió en su violencia

nos vio nacer llenos de polvo
y reptar por sus avenidas

nos enterramos tantas veces

vidrios en los pies

aprendimos a andar
dejando una huella roja

yo también fui niña de estómago hueco
con los ojos clavados en el cielo sucio
y pensaba: nada de esto es eterno

soñaba con tordos que nunca volvieron

hay días en los que quiero ser de piedra
pero soy de carne
    me queman las luces frías

si el mar insiste en tragarse los nombres

dejaremos otros

clavados como anzuelos  


arderemos si es preciso

no seremos ceniza dócil


volveremos

hasta quebrar la ciudad por dentro

como un espejo cansado de los golpes.


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