creo que tenía 8 años
éramos los hijos de los hijos
estábamos en un parque
hablando de un roble blanco
jugando entremedio de los viejos
los niños no podíamos estar ahí
pero queríamos estar ahí
queríamos saber
qué hace la muerte
cuando nadie la ve
y escuchamos
escuchamos a un adulto hablando
como carnicero de otro adulto
el aire se volvió plomo
escuchamos
cómo los ahogaban
los carceleros
cómo les ponían corriente
cómo les deformaban la cara a golpes
hasta hacerlos piedra
cómo se juntaban los muertos en las esquinas
escuchamos
el horror de los cuchillos
el goce del asesino
la risa del torturador
nadie tapó nuestros oídos
porque había que saber
cómo se dobla un cuerpo
sin quebrar el silencio
escuchamos la exactitud de los detalles
nos pegó como un palo la locura
podría haber sido cualquiera de nosotros
podría haber sido cualquiera
vimos a los adultos de ese día
que eran niños cuando pasó todo
y estaban llorando como nosotros
y mientras llorábamos, pensaba
bueno,
ahora sabemos cómo es
la furia del poderoso.
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