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domingo

flashback

la máquina del misterio
se mueve rápido como los ojos
y absorbe los detalles
como parte del plan 

la máquina del misterio
se recubre en su producción
cierra cada flanco abierto
y tira del hilo suelto

realiza ecuaciones fantasmales 
piruetas argumentativas
dispara siempre a su presa
y finge correr el velo



jueves

cápsula

Ya ni recuerdas
los movimientos peristálticos
el nervio simpático
no recuerdas los iones
ni los saltos del electrón

no recuerdas porque estabas
colgando de una rama

martes

Febrero del 23

Para Gabriel Castillo, el pescador de cangrejos.


Los años son una cosa rara entre nosotros. 

Hiciste notar la distancia con tu habitual sutileza. 

Nos habíamos visto, pero no habíamos hablado realmente. 

Me dijiste: dos meses. Entonces me serví vino, y hablamos. 

De un sueño negro y secreto, despiadado. 

De lo humano y lo divino; luego, mi memoria se vuelve fragmentaria. 

Pero pensaba el tiempo como una arbitrariedad, porque había algo casi intacto. 

Después de dos meses sin hablar más de cinco minutos seguidos, nos encontró la madrugada 

girando en la pista de baile, como dos viejos borrachos, riendo, en la cantina.

miércoles

disimulo

no sé hacer pantomima de misterio 

amo de forma absurda e insensata

quiero contarle mis secretos en las noches 

y no fingir indiferencia de sus ruidos 


el desgarro no puede actuarse 

el desgarro no acepta disimulo









sábado

3/2012 (fragmento)

Las intrigas juveniles
-el guardián del faro escapó a mi bosque-
Son laberintos personales
-Lo recuerdo en medio de la hierba-
Micro-fantasías de referente imaginario
-tenía un terrón de azúcar en la punta de la lengua-
El último siglo dorado
-caleidoscópicos nos movimos bajo la pantalla solar-
El soldadito de plata arranca a la batalla
-mi cuerpo es fractal y me miran dos lagunas-
su capa es bermellón con polvo de Marte y Saturno.

viernes

daga

hay una cuestión que se enrolla como serpiente y se queda a vivir en mi cuerpo
me pincha el pecho como una daga afilada de esas que salen en las películas
y cuanta marejada cobije, no hay como quitársela de encima
no hay como escaparle a su visita puntual cada noche
viene a decirme que estoy hecha de carne al igual que los mortales
que el peso no me cruje
que el pelo no se enrede
que las piernas permanezcan
inmaculadas en su sitio
y no estoy aquí ni allá
ni en ningún sitio en particular
sino más bien repartida
fragmentada como un cuento triste