me pincha el pecho como una daga afilada de esas que salen en las películas
y cuanta marejada cobije, no hay como quitársela de encima
no hay como escaparle a su visita puntual cada noche
viene a decirme que estoy hecha de carne al igual que los mortales
que el peso no me cruje
que el pelo no se enrede
que las piernas permanezcan
inmaculadas en su sitio
que el pelo no se enrede
que las piernas permanezcan
inmaculadas en su sitio
y no estoy aquí ni allá
ni en ningún sitio en particular
ni en ningún sitio en particular
sino más bien repartida
fragmentada como un cuento triste
fragmentada como un cuento triste
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