En aquel tiempo
estaba lejos de mi hogar
a millones de kilómetros
de mi cama mis papeles y libros
Fue cuando aprendí que las distancias
eran solamente un desafío para el cuerpo
y mi adolescencia también era
tan ardiente y tan loca como podía serlo
Subo incógnita al transmedular
no sé si regreso o me voy
el murmullo abraza como puede abrasar un fuego
el crujir de los huesos los vagones de metro
Tengo el mundo frente a mis ojos
ustedes saben la sed que provoca viajar
el transmedular viaja a quinientos kilómetros por hora
extendiendo su dureza sobre mi calavera
no me bastaba una sola estación
quiero recorrer el planeta entero
jugar al luche
soñaba con mi vida nueva
latigazos repartidos de pies a cabeza
y yo no había olvidado mi infancia pero debería
también era mala para escribir
no podía mirar más allá de una débil tela de llanto
veía todo en serigrafía a mano alzada
como punto de fuga
la tristeza infantil ya no te cobija
y no habían ni pájaros azules ni muchachas en flor
el calor del sol rojo de octubre podía sentirse
con tibieza cien años después
sentí el latigazo del tiempo sobre mis costillas
me enamoré como pude
Pasé por una pradera de flores
habían razones para reír
y tanto desgarro
El transmedular
se abre paso entre la niebla hostil
las ventanas empañadas no te dejan ver
invoqué un golem y salí perdiendo
como judía renegada
La violencia y el ímpetu
se funden en un gran becerro dorado
deshojando el cartílago abriendo la piel
fogueados a contraluz
los saltos hacia atrás eran
revelaciones
ni fruta ni golem ni monstruos inventados
lo encontré una noche fría de octubre
no sé cómo darle amor
mi corazón es un cascarón vacío
(¿de dónde sacaría tanto amor Cendrars
o habrán sido solo palabras bonitas
para esa chica rubia en Moscú?)
la ternura no puede fingirse
estoy llegando al paroxismo
en un transmedular incógnito
los cobijos fueron clandestinos
las manos de cartón
el tren de acero marca el contratiempo
A contrapelo el sur
guarida de fantasmas y cordones umbilicales
de tener tanto miedo a quemarse de una sola vez
si cruje el pecho entero con la salida del sol
cómo culparle de la huida
si voy a mil quinientos kilómetros por hora
directo al centro a estrellarme con la maravillosa
si quise tener mapas mundiales y solo conseguí
boletos de metro hasta que el dinero aguante
voy a mil quinientos kilómetros por hora en el transmedular
los vagones son como una película
pasan 100 / 200
dejé de contar personas
son manchas que se escurren
con aceite de linaza sobre los ojos
vibraciones celulares miradas desde arriba
los gritos como moscas por la cabeza helada
congelados en cavernas anidan
tengo en esta herida viviendo un cometa
es mi huésped
le pido que se siente sobre mi corazón
no puedo alzarlo con fuerza
el hombro luxado
veo todo aún con alfileres en la córnea
el tren se acelera y en su ruedo
pasan 1000, millones, dejé de contar personas
Me cortaron los plumajes con tijeras despiadadas
pero ni temblé ni lloré
el espacio y el tiempo se bifurcan
al día se le escapan las horas
todo era estallido y el tren no puede detenerse
me estremezco pegada al borde del vagón
el universo no me desborda
tampoco estar en un compás extraño
cómo bajarse del tren si va
a toda velocidad
y el presente se come
toda imagen de otro tiempo
todo ha quedado atrás
hay caminos por donde no sabía
el tren los toma todos y viajo en cada carril
en un mismo momento
y en ninguno
había un solo camino o varios
no recuerdo
y este viaje no puede terminarse
y no sé aún
si tarde o temprano
desciendo del tren
porque este viaje no puede terminarse
el tren no se detiene jamás
cómo bajarme si voy
a millones de kilómetros por hora
dispuesta a chocar con la muerte
mirando al jaguar de garras verdes
dispuesta a chocar y seguir de largo
cómo bajarme
si este compás no ha terminado
si este viaje no sabe terminarse
si el tren se mueve en infinito
y yo solo soy pasajera.
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