como refugiada de la guerra
en su población lo vi llorar
la ciudad tiene rincones
donde crecen girasoles
las noticias en el radiotransmisor
son inventarios del horror
del dolor y el ruido
a los muertos les salían chincolitos del pecho
las turbas juveniles conocieron las trampas
y vieron que en las heridas estaba el sol
aprenden a decir mañana
en la montaña sangrante
en la costa furiosa
en el bosque ajeno
en la vena abierta de la tierra
con la boca herida
nombramos la vida en voz baja
para que no escuche la muerte
entre escombros y semillas
la tierra siempre responde.
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