jueves

Casa morada

Entro a ciegas en la casa morada:

aventura de violetas

ni pequeñas ni frágiles

manchadas de todo

 

La promesa del territorio abierto

cruzando el arbitrio del alambre de púa

rasgando piel y vestidura


Las manos ya no tienen mansedumbre

con tanta exigencia los cometas se volaron

chocaron con su cola


Busco el límite en la casa púrpura:

en mi tierra que nombraron fértil

se olvidaron las plantas de nacer


En el camino de descenso

no hay frontera

hacia abajo

densa negra

la estancia del frío

a pleno sol

se enreda en mi muslo el calor

una distinta se acerca hacia mí


No hay límite

y el cordón en el suelo

me tira de vuelta a la casa roja


tus guías 

de la matriz a la tumba te dijeron: 

nunca tuvimos casa 

ni nos quedamos quietas


nuestro color 

es nómada.


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