miércoles

La otra noche

Prendí las máquinas como por costumbre había un vaho soporífero

y no puedo creer que siendo deste mundo inferno infecto tal cual me han arrojado a él
y yo estando en la esquina de la contra adicción en el péndulo de quién quieran
amarrando la subjetividad en la punta de la lengua para no salir corriendo a las calles del mundo
a gritarle a cualquiera que me encontrara por ahí haciendo de loca percebe no sé no sé
he sido vilmente burlada de mis actos propios míos en el peso de lo concreto del hecho sobre el hecho
cual malhechores en la cara birlado las certezas para reducirlo todo al campo de lo probable
hermético absurdamente hermético y burdo como solo puede serlo este momento huérfano de presente
siendo consciente que carece de toda razón o fundamento y que yo he creído construir novedades la verdad
todo terminará reduciéndose a un telodije permanentista sobre mi cabeza como una espada colgando
fatum de mierda que tomaría del cuello y mataría sin piedad alguna junto coneste otrora drama individual
que mi tragedia no es sino un reflejo de todo cuanto pueda nombrarse
y hagan de ponerlo en duda mis coterráneos y verán que no miento cuando me corto y sangro
y a veces en estos casos se me corta la respiración hurgueteando en los rincones de mi cuerpo
que no es nada de infantil ni níveo ni grácil ni suave ni nada que se asemeje a aquello
y que en esos rincones guardo pedazos de este año y de todos los años y los siglos que me anteceden
y remover dolores ancestrales no puede sino terminar en guerra.

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