El muelle las olas la pesca y los pescadores
La malla la pipa el mate y el agua tibia
la playa las rocas el frío y la luz de velas
la carpa la arena la
reconfortante voz de su retorno
el ruido del mar
su
devenir gravitante
lleno de vida increíble
la solicitud imposible de la extensión
plasticidad absoluta de
un pequeño instante de la historia
el regocijo egoísta de despertar al lado
siempre
de mi única bestia adormecida en el
calor de la mañana
tener el tiempo suficiente de
contar y reclamar cada una de
sus pecas
adorar la infinitud
de la risa
abrazada a
mi golem
a la que la palabra vibra
y la escritura templa
que labran rincones como se labra
el planeta
alegran el regreso para no perder la
cordura
ante el aterrizaje forzoso
en la ciudad silente.
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