Que me perdonen los muertos
por estar contenta
de adentro hacia afuera
gentes que bajan y suben
las multitudes con su temblor
la memoria con su rastro en el desierto
cielos interminables
En mi espalda hay un vacío
donde duerme un gato
Habitamos las alturas
miramos personas miniaturas
de un lado a otro como hormigas
y entre la gente
el fulgor dorado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario