Esto comienza más o menos así:
Cuando se tiene por amiga a una chica como Camila, cualquier cosa puede suceder. Y no lo digo solo por la interminable cantidad de líos en los que me ha metido, sino también por su incapacidad de controlar impulsos. Camila tiene 14 años, y es -cómo decirlo sutilmente?- una pequeña ramera. Nos habíamos dejado de ver desde hacía ya 4 meses, porque la última vez que nos juntamos terminamos en una comisaría (esa es otra historia...).
Como había pasado ya tanto tiempo, esperaba -casi con ansias- una llamada de ella. Extrañaba, debo admitirlo, la incertidumbre, el vértigo, la adrenalina y por sobretodo el miedo que me inspiraba salir con ella. Hasta que sucedió.
"Aló, Alee? weona, tanto tiempo, ¿como estái?"
"Ehhm... Bieen, supongo, Camila?"
"Obvio! Oye, tengo panorama para esta nochee! mira, hagamos esto: arréglate, busca plata y vente. Esta noche se viene buena..."
"HUMMM, espérame, deja preguntar...."
"Ya Ali, no puedes arrugar, te espero en el metro Plaza Egaña a las 7".
y Cortó.
Acostumbrada a los retrasos de Camila, llegué a las 7.20, y para mi "grata" sorpresa, no estaba. Por suerte andaba con mi mp3, sino, no sé que hubiese sido de mí. Llegó pasado las 8, despampanante, y apurándome. "Ya poh Ale, no tenemos tiempo que perder".
Bajamos por Irarrázabal un par de cuadras, y entramos a una pequeña calle que se veía bastante tranquila. Camila me indica: "Ahí está la casa". Acércandonos al lugar, me doy cuenta lo fuerte que está la música, se escuchaba como media cuadra antes. No le dí demasiada importancia.
Cuando entramos a la casa, me comienza a contar porqué estamos acá. "Es la casa de una amiga de mi ex" PLOP, qué rayos hacía yo en la casa de la amiga del ex de Camila? No entendía nada.
Pero tampoco esperaba una mayor explicación por parte de ella. ¿Quién necesita razones, cuando se tiene alcohol gratis?
Saludamos convenientemente al personal en cuestión, con un "hola" bien general, y, al momento siguiente, mi "socia" (xD) se dispuso a practicar lo que sabe hacer mejor: BAILAR. Ni se imaginan como lo hace, es una maestra. Y por supuesto, los ritmos calientes de la temporada la ayudaban en su contoneada perfecta. Yo, un poco más alejada de la pista de baile, me dispuse a beber, y a socializar. Hablando con un tal Gabriel, supe que nuestro carrete era clandestino, ya que los padres de la dueña de casa se encontraban fuera de Santiago. A cargo estaba la hermana mayor, que había salido a tomar con los amigos de la U. Excelente.
De chela en chela, fuí perdiendo timidez, y de la misma manera, perdiendo el rastro de mi aventurera amiga, a lo cual le resté peso, dedicándome a bailar. Gabriel me siguió los pasos, y luego de un rato nos encontrábamos bailando animadamente. El brillo etílico que poseía este chico era potente, la música nos llevaba desenfrenada, me invitaba a seguir, lo miro, se acerca, se abalanza hacia mí...
No pasa nada. Mi celular interrumpe y me hace recobrar la cabeza, es un mensaje de mi madre: "Es muy tarde, te quiero a las 3.30 en la casa. Besos." Miro el reloj. SON LAS 2.15 Carajo.
Pienso 3 cosas: primero, Cómo llegar a mi casa a ésta hora, segundo, de Dónde saco plata, y tercero... ¿Dónde mierda está Camila?
"Maldición -pienso-, ¿a quién le puedo preguntar...?" Gabriel ya no se me acerca, y aparte de él, no conozco a nadie. Me atreví. Después de 15 minutos de recorrer toda la casa, encontré a una chica que tenía cara conocida, y estaba rodeada de gente. Le pregunté si había oído hablar de Camila, mi amiga.
"¿Ésa pendeja bien perra?, Puta, déjame decirte algo, ese pedazo de mierda está culeando con un weón en la pieza de arriba, todos los de acá la vimos subir con una cara de caliente... No es cierto chiquillos...? La muy conchesumadre pendeja caliente weón..."
"Dale", le digo, y escapo rápidamente. Seguro la Real Academia te dará trabajo algún día, por tu vocabulario amplio, asquerosa.
Subo corriendo las escaleras. Habían 4 puertas. "Y ahora cuál??!!" Miro el celular: 2.35 am, añun quedaba tiempo, era cosa de actuar, al tiro. Abrí la primera puerta y me encontré con dos hombres besándose. NEXT!
Me encontraba abriendo la puerta nº 2 cuando escucho la voz de Camila. Estaba en la puerta nº 4 (xD), corro hacia ella, giro la manilla con cuidado, y la abro.
"Qué Chucha" Escucho una voz masculina, bastante grave. Prendí la luz.
"Camila; -le dije, tratando de no mirar la escena frente a mis ojos, cuestión casi imposible, por lo bizarra: Camila en sostenes, arriba del tipo (sin pantalones) y con un condón en la mano- Nos tenemos que ir, en seguida..." a lo que mi promiscua amiga me responde:
"Puuucha, así right now?, es que estábamos en lo mejor po, tu cachai, trece trece -se ríe a carcajadas, noto que está bastante borracha, no puede mantenerse quieta- no me funes así...."
"Lo siento camila, vístete y nos vamos".
Camila por la cresta, mi mamá me va a matar. No podía dejar de pensar en eso. ïbamos por Irarrázabal; mejor dicho: IBA yo, arrastrándo a Camila por Irarrázabal, siendo 10 para las 3 de la mañana, sintiendo que todo PODRÍA PONERSE AÚN PEOR. Hice parar un taxi, subí a mi amiga y luego me subí yo. Le dije al chofer: ¿Por 5 lucas me podría dejar en Tobalaba con Apoquindo? Dijo que sí, por suerte.
El chofer tenía cara de preocupado. Camila venía notoriamente EBRIA, y creo que la preocupación del señor era que ella no le vomitase el taxi. Camila, fiel a su estilo de vida, lo hizo de una manera bastante brutal: Me dijo : "Ale, me siento como el gran pi...." y acto seguido, comenzó a disparar vómito a las paredes del auto. El chofer me gritó: "¡¡¡Abra la ventana po, no me manche el móvil pué!!!" No se pudo. El taxi en cuestión quedó asqueroso. Miro el celular constantemente. Estamos en La Reina, y ya son las 3.20
Llegamos a mi casa. Le dije a Camila que entráse en silencio, pero no: Entró corriendo el baño, para seguir vomitando. Mientras se encontraba en el baño, mi mamá se despertó. "A tu amiga se le pasó la mano con el copete, parece". Graaande, mi mamá no tiene nada que envidiarle a Sherlock Holmes. "Así parece, ¿no?" No le gustó mi respuesta. "Mañana en la mañana hablamos". Auch. Eso nunca puede ser algo bueno.
Camila salió del baño con mejor aspecto. Pero NO con buenas noticias: Su vómito había sido explosivo, y manchó todo a su alrededor. Por suerte se le había ocurrido usar una toalla de mi mamá para limpiar. Brillante.
Me fijé que del bolso de mi amiga se asomaba una cajita: SU CAJITA DE CONDONES.
"Camila, no se te vaya a quedar esa caja!"
"No te preocupís, Ale, es mi tesoro, lo cuido como si fuera de oro, o de mariguana"
Nos reímos. Después de mucho rato pude relajarme, hablamos un rato y a dormir. Buenas noches.
Cuando desperté, Camila ya no estaba. Me dejó una notita -tan clásico en ella- que decía:
"Ale: Lo pasamos FILETE ayer, ojalá se repita. Te Yamo cualquier move que me salga. Nos vemos. Chao.
CaMiiiLiiiwiiis*
PD: Me voy temprano porque me robaron el celu y tengo que hablar con mi mamá para que compre otro. Chai"
Excelente, todo estaría bien si no se le hubiera quedado la cajita. Miento, todo habría estado bien si mamá no hubiese encontrado la cajita. Llena de condones.
"Alejandra, ¿Desde hace cuánto estás teniendo relaciones?"
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